A un año del asesinato de Gisela Mota

Hoy se cumple un año del asesinato de Gisela Mota Ocampo, compañera nuestra y de todos los que luchan por un México más justo.
Gisela, que fue militante ejemplar, vio segada su vida en la lozanía de los 33 años, en un momento ascendente de su carrera política, justo cuando se aprestaba a servir para el pueblo de Temixco como su munícipe. En su discurso de toma de protesta hizo patente su compromiso contra la corrupción, su afán de innovar en una policía de proximidad comunitaria y su búsqueda de superar la violencia que ha cobrado la vida de más de 73 alcaldes desde 2006, pero de nada de ello tuvo tiempo.
 
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Gisela fue a la vez una mujer extraordinaria y común. Común en su forma de vivir, que era austera y familiar, pero extraordinaria en el tesón que ponía en todas sus misiones, siendo la joven secretaria de asuntos juveniles del PRD en Temixco y en Morelos, o bien, años después, como Secretaria de Educación Democrática y Formación Política del CEN de nuestro partido o como Diputada Federal. La dimensión del futuro que le robaron, a ella y a quienes servía en la sociedad, es inconmensurable.
La indignación por el cobarde asesinato de Gisela sigue viva. La rabia por la indefensión en que se encuentra una mujer del pueblo, que quiere trabajar por el pueblo, sigue ocupándonos la memoria y el corazón. Pero tan vivos como los sentimientos del agravio, están la limpieza, la convicción y el compromiso que acompañaron a Gisela hasta el fin de su vida.
Como a muchos de los mexicanos —especialmente a aquellos más de doscientos mil que han perdido la vida en el conflicto armado que iniciara Felipe Calderón—, a Gisela Mota le falló el sistema político mexicano. Las tareas que se planteó para remediar esa situación deben ser ahora nuestras.
El homenaje a Gisela Mota, como a todos nuestros compañeros caídos, será el empeño y la fuerza que pondremos en el trabajo por construir un mejor país. La honraremos siempre, llevándola en la memoria, como llevamos a los nuestros, y recordándola en la labor de reconstruir al Estado para dotar de paz a los ciudadanos de México.