La renegociación del TLCAN es una ficción

La renegociación del TLCAN es una ficción

 

México está en la mesa contra su voluntad

No está ahí para negociar sino para firmar su rendición y sumisión

El gobierno mexicano debe mantenerse firme frente a la prepotencia

  

Hoy es un día difícil para México.

Es una negociación impuesta por Donald Trump, antimexicano, racista, altanero, prepotente, agresivo y mentiroso.

Con burlas, insultos y amenazas, el magnate ha obligado al gobierno mexicano a sentarse en la mesa de negociación, con una agenda impuesta por la Casa Blanca.

Para Washington no habrá negociación sino imposición. México tendrá derecho al pataleo pero al final las cosas se hará como quieren los Estados Unidos. Trump hará todo lo necesario para doblegar a México. No hará concesiones. Impondrá su ley, cueste lo que cueste.

Hay muchos asuntos en la mesa. Uno de ellos es la energía, tema donde el  gobierno de Enrique Peña Nieto  no tiene legitimidad para negociar, porque impidió que la sociedad mexicana pudiera expresarse sobre la reforma energética en una consulta ciudadana libre, oportuna e informada.

Además, todos hemos visto la pusilánime e ignominiosa actitud del gobierno mexicano, su entreguismo neoliberal y su incondicional sumisión diplomática ante los caprichos del millonario.

Si aún le queda un poco de patriotismo y dignidad, la administración y su equipo negociador tendrían que decir alto y fuerte:

  • Méxiconoaceptará ningún acuerdo que lleven al país renunciar a su soberanía energética, seguirá tomando sus propias decisiones en materia de energía.
  • Méxiconorenunciará la seguridad energética en el interior de sus propias fronteras, seguirá buscando la autosuficiencia aprovechando sus propios recursos.
  • Méxiconodejará de producir para comprar los excedentes energéticos del país vecino. No aceptará ser un cliente cautivo de los Estados Unidos y menos cuando se trata de un producto fundamental, estratégico.
  • Méxiconoparticipará en una política energética común en América del Norte, porque sería la política energética de los Estados Unidos, la política que a ellos les conviene.
  • Méxiconoaceptará un “mercado común energético”, una “unión de la energía” o como quieran llamarle, porque eso implicaría aceptar como propias las leyes, las regulaciones y la cultura de los Estados Unidos.
  • Méxiconoaceptará renunciar a la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global, aunque Trump se empeñe en negar su existencia. La vida de millones de personas y la salud del planeta están en juego. México rechaza el negacionismo del lobby del carbón y de su representante en la Casa Blanca.
  • Méxiconoaceptará que el régimen jurídico del suelo y del subsuelo sea igual al de los Estados Unidos. Nuestra Nación no renunciará a la propiedad original, inalienable e imprescriptible de los hidrocarburos, ni tampoco a la explotación directa de los recursos del subsuelo. El petróleo es nuestro.
  • Méxiconoacepta el sistema de concesiones en hidrocarburos y no cambiará la Constitución para permitirlas.
  • Méxiconoaceptará eliminar el sistema de asignaciones directa a Petróleos Mexicanos. La empresa pública seguirá buscado y extrayendo petróleo y gas natural para ponerlo al servicio de la Patria.
  • Méxiconoaceptará transferir los campos petroleros de Pemex a las compañías petroleras nacionales o extranjeras. La administración ya les cedió un yacimiento gigante de 500 millones de barriles, pero el nuevo gobierno lo revertirá el próximo año.
  • Méxiconoaceptará “una sola regulación en el Golfo de México”, explotará el petróleo como mejor convenga a los intereses nacionales. México defenderá su soberanía en el mar territorial, la zona contigua y la zona económica exclusiva, y dejará de concesionar el territorio nacional.
  • Méxiconorenunciará a la propiedad de Pemex y CFE, ni permitirá su desmantelamiento. Las empresas del Estado mantendrán sus actividades operativas y no serán remplazadas por el sector privado.
  • La energía es vital para el desarrollo, es un producto indispensable, fundamental, estratégico. El sector energético no será moneda de cambio de otros asuntos de la agenda bilateral. La energíaNOserá parte del TLCAN. Será un asunto exclusivamente de los mexicanos.